
Volvo Cars ha recibido autorización oficial del Gobierno de Estados Unidos para continuar importando y vendiendo vehículos conectados en el país, pese a las nuevas restricciones impuestas sobre tecnología automotriz vinculada a China.
La decisión supone un importante alivio para la marca sueca, controlada mayoritariamente por el grupo chino Geely, en un momento de creciente tensión tecnológica y comercial entre Washington y Pekín.
Estados Unidos endurece las normas sobre tecnología china
En 2025, la administración estadounidense aprobó nuevas regulaciones destinadas a limitar el uso de software y hardware desarrollado en China dentro de vehículos vendidos en Estados Unidos.
Las normas afectan especialmente a los llamados “coches conectados”, capaces de recopilar, transmitir y procesar grandes cantidades de datos mediante conexión permanente a internet.
Debido a la estructura accionarial de Volvo, la compañía tuvo que solicitar una autorización específica al Departamento de Comercio estadounidense.
Volvo podrá seguir creciendo en Estados Unidos
La marca confirmó que la autorización permitirá mantener sus planes de expansión en el mercado norteamericano.
Volvo vendió más de 121.000 vehículos en Estados Unidos durante 2025 y actualmente ya fabrica parte de sus modelos en Carolina del Sur.
Además, la compañía planea aumentar la producción local en los próximos años para reducir su dependencia de las importaciones.
Volvo reduce sus objetivos 100% eléctricos
Aunque Volvo fue una de las marcas pioneras en apostar por el coche eléctrico, recientemente modificó su estrategia y confirmó que los modelos híbridos seguirán formando parte de su gama más allá de 2030.
La ralentización global de la demanda de vehículos eléctricos está llevando a muchos fabricantes a replantear sus planes de electrificación total.
La batalla tecnológica del automóvil se intensifica
El caso de Volvo refleja cómo los coches modernos se han convertido también en plataformas tecnológicas estratégicas.
Los sistemas conectados, la conducción autónoma y la inteligencia artificial están aumentando la preocupación de varios gobiernos sobre la seguridad de los datos y el control del software utilizado en los vehículos.
Mientras tanto, marcas como Polestar, también vinculadas a Geely, continúan negociando con las autoridades estadounidenses para adaptarse a las nuevas regulaciones.
Fuente: Reuters
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